De María a Patri. Eres eterna, rubia.

17/06/2019

No sé si soy capaz de hacer esto. Escribo con letra pequeña porque tengo miedo de bajar al mundo.

Dentro de 16 días, el 3 de julio, se cumplirán dos años desde la primera vez que vi tu melena rubia en aquel banco de la uni. Todo el verano sin acordarme si eras Paula o Patricia, y no es coincidencia que fuésemos a la misma resi. Desde el primer día como dos lapas, inseparables. Encontramos familia en Madrid, y ya no aguantábamos ni las dos semanas de Navidad sin vernos.

Sinceramente no me lo creo, estoy esperando a que me toques la puerta porque me he quedado dormida otra vez y bajar a desayunar. Dormirme encima de la tostada mientras me cuentas que no has dormido en toda la noche, pero que por fin has terminado el trabajo. Desearnos un buen día y volverme a la cama mientras tu vas a la uni con la maleta porque seguían sin poneros taquillas.

Echo de menos los crepes, buscar en google «planes que hacer en Madrid gratis» (pero que no hubiera que andar mucho), tirarnos hasta las 3 de la mañana desvariando sobre cualquier tema, las carreras por poner la tarjeta primero, la pasta al microondas y el olor asqueroso de las salchichas que le echabas.

Echo de menos nuestras miles de bromas que ya nadie entiende, las cenas en el lateral, las películas de Disney, los ataques de risa escuchando a la otra en su cuarto, incluso encontrarte llorando por algún trabajo y decirte que eres una dramática. Sé que también tú lo echas de menos. Éramos dos incomprendidas que encontraron quién las entendiese.

La gente me habla y me pregunta que qué tal, y yo, me niego a contestar, porque lo único que quiero es correr a tu cuarto y llorar juntas para acabar llamando al Ginos y reírnos de todos, porque «si ellos supieran».

Sé que siempre vas a estar conmigo para ayudarme, aunque sabes que me cuesta dejar que lo hagas. Prometo pedirte ayuda cada vez que la necesite, escribirte siempre que tenga novedades para mantenerte al día. Y sobre todo, prometo no perderme. No prometo que no te vaya a olvidar porque las dos sabemos que eso es imposible, una parte de ti se ha quedado conmigo para siempre, como una parte de mi se ha ido contigo.

Solo me queda dar las gracias a lo que sea que haya cruzado nuestros caminos. Y decirte que te quiero infinito, hermana. Me va a costar un poco adaptarme a esta nueva forma de relacionarnos, no te preocupes si me ves un poco triste, sé que me sigues cuidando.

Eres eterna, rubia.

Siempre contigo.

María.

Deja un comentario

Carrito de compra
Scroll al inicio